pERSONALIDADES dEL sUB-EMPLEO

sábado, 8 de septiembre de 2007

En un país donde el sub-empleo es una palabra usada para denominar a un 75 % de la PEA (Población Económicamente Activa), y donde nos han dado por siglos con la cantaleta de que somos unos mendigos sentados en un banco de oro, casi una frase celebre que es repetida por medio mundo empleándola como si fuera gran condecoración o un elogio o la forma exacta de definir al peruano, nacen estos seres casi irreales e inimaginables para algún privilegiado de "primer mundo", trabajos dignos solo de verlos en el Perú.

Con esto no quiero decir que estas formas de ganarse "el pan de cada día" sean un orgullo para la nación, o que estudies “Ciencias de la Comunicación” viéndote como publicista improvisado en algún bus que recorra toda la Av. Arequipa y que tu producto a ofertar sean aretes artesanales o libros de refranes o de cocina peruana novo andina, la existencia de estos magníficos y a la vez escalofriantes seres es todo lo contrario, solo nos embarra en la cara la brecha socio-económica que existe en nuestro país, la miseria en que vivimos, nos hace recordar a las buenas madres de nuestros muy queridos políticos, pero nos demuestra que en medio de la pobreza y en las pocas esperanzas que nos dan nuestros gobernantes de un cambio, el peruano se las ingenia para sobrevivir y tratar de salir adelante, eso si es digno de un aplauso.
Comencemos con los dotados para el canto, algunos con carisma para ganar alguna temporada de “Latin American Idol”, algunos con voz y talento para ganar un disco de oro en la primera semana de ventas o hacer un dúo con Juan Diego Flores. Estos comienzan su rutina contándote la historia de su vida, todos unos trovadores ellos, y el como llegaron a ese escenario, la historia de todo su árbol genealógico, buscando ablandarte el corazón (cosa que sinceramente, la mayoría de veces, me disgusta o me incomoda), proceden a dedicarte alguna canción, tocando un repertorio de tres o cuatro canciones, para luego pasar a la etapa de agradecimiento a los asistentes, culminando el espectáculo, pasan por los asientos de sus fanáticos para recolectar la debida colaboración, aclarando que todo fue sin animo de incomodar, cerrando con broche de oro con un “esquina baja, compadrito”.

Existen ya los mas famosos que hasta se dan el lujo de decir que les hacen reportajes, como es el caso del cantante invidente ubicado siempre en alguna esquina del “Mercado Central”, al costado de un puesto de periódicos, cerca al barrio chino, donde ha levantado su escenario ambulante para deleitarnos con su melodiosa voz, también esta, el Rick Allen peruano, percusionista discapacitado que se encuentra cerca al arco chino (ese, que conduce al camino de la fama de placas rojas con dibujos de tortas y copas, con mensajes pre-diseñados)

Sigamos con los maestros o los malhechores del marketing, algunas veces seres escalofriantes, que solo logran vender su producto por el miedo que producen verlos o pensar o confirmar el penal de que salieron, aunque existen otros que con frases, citas, textos científicos, que seguramente muchas veces ellos mismos no entienden, logran venderte “medicinas santas”, logran hacer que comiences a separar una parte de tu biblioteca, si es que existe, solo para la colección “libros a solo un sol”, logran hacerte comprar utensilios escolares que a sabiendas su alto contenido de plomo, los compras ya que es “toda una ganga”.